Sala Museo Carlos Gardel

CARLOS GARDEL, EL NOMBRE QUE VENCE AL OLVIDO

El nombre de Carlos Gardel hoy es un sinónimo de lo mejor del tango argentino y que
su mito haya perdurado a lo largo del tiempo no es pura casualidad, donde sus discos
aún tienen una gran vigencia y son el modelo insuperable de cómo ha de cantarse el
dos por cuatro. Como todo gran mito se discute con fervor su lugar de nacimiento, las
causas de la tragedia y su misma muerte, hasta sus pasiones en la política y el
deporte. Pero lo que sin duda alguna esta fuera de discusiones era su talento
inigualable, reconocido no solo en el país sino en el mundo entero. Su nombre e
imagen se han convertido también en una expresión, un icono, “ser Gardel”. Esa
sonrisa amplia y alegre junto con la manera única de llevar sombrero con una gracia
excepcional, le dio su sello a la ciudad donde nació el tango. Su voz es la expresión
perfecta de cómo debe interpretarse. Para Edmundo Rivero era “un verdadero
revolucionario que amaba la técnica con el fervor de un temperamento dramático” y
hasta el mismísimo tenor Enrique Caruso llego a decirle que tenía “una lagrima en la
garganta”.

Con una carrera en ascenso fue el argentino que llevo al tango a los lugares más
recónditos del mundo a través de la gran pantalla. Ganándose el amor y cariño de
cada lugar que visitaba. Fue su inesperada muerte, en la cima de su éxito, la que le
dio nacimiento al mito.

A casi ochenta años de su ausencia, la Casa del Teatro en conjunto con cátedras de
las carreras de Museología y Gestión del Patrimonio y Conservación y restauración de
Bienes culturales de la Universidad del Museo Social Argentino, presentan una
exposición que refleja a través de sus objetos personales y únicos, todos los aspectos
de una vida compleja, marcada por el misterio, la pasión, la amistad, la traición y la
fama, que hicieron darle vigencia al arquetipo inmortal que cada día canta mejor.

Carlos Gardel (1890-1935)